viernes 2 de abril de 2010

XXIII

¿Por qué ya no me hablas de tus sueños?
Allá donde bogas, sirena,
en los paisajes eternos nunca vistos,
con un héroe que te ama infinito,
y las aventuras no tienen fin.

¿Tan lejos esta tu alma de la mia?
No sé si has luchado con dragones,
si te han perseguido brujas y fantasmas,
si la batalla se llevó a otro mundo tu alegría.

¿Te zafaste ya, amada, de tu atadura?
Y ahora que te toco estás tan lejos,
y el cuerpo es una vaina que te oculta
a los ojos de los hombres.

¿Acaso me perdí sin darme cuenta?
Y buscando entre cavernas
se me fue la esencia de las cosas
y la ignorancia me arropó tan suave.

Será que me deslumbró tu voz
y la ceguera me atormenta,
y cabalgo solo en la penumbra
hacia el sol de la ceguera...