miércoles 21 de abril de 2010

LXII

No me queda aliento
como al preso sin ventana.
No es posible forzar al viento
ni a los impulsos del alma,
pero me gustaría cincelar mi mundo
ceñido, por principio, a la vida.
Y dar un paso sin estar muerto
como se corta la piedra,
lanzar un grito, hacer algo
para tener otra mañana.
Pero no tengo ni templo
ni aliento en la plegaria.

2 comentarios:

mery dijo...

Tiempo se saca, aunque sea de debajo de las piedras, y con ganas todo se hace :)

La guapa dijo...

Tan fuerte la imagén del hastío. No hay tiempo que pueda con eso, si lo sabré yo. Saludos.