Adrián: ¿dice ella acaso que no la amo?
Si todo lo que quedaba
de riqueza en este páramo
lo dejé atrás porque la amaba.
No diga el Sol que hay justicia
si cuando a su petición cedo
me entrego a la causa ficticia,
marcha el amor y sin oro quedo.
Vanio: Si bien, cuando era aquella
la que al hablar os daba un beso
y, no más que hoy, ya era bella,
fuistéis un necio espeso;
de su pasión os vi gozar
y el corazón, entonces helado,
ella os consiguió templar
con el cuerpo velado.
Nada del verbo os beneficia
cuando se es, por alguien, engañado,
más que de amor, fenicia,
os priva ahora de lo pactado.
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