Me levanto, voy al baño, me acuesto, no me duermo, cojo un libro, me levanto, doy un paseo contando las baldosas del pasillo, tarareo algo, me siento estúpido, vuelvo a acostarme, doy vueltas por la cama, me levanto, enciendo un puro, imito a Groucho, lo apago y carraspeo, me acuerdo de que no fumo puros, hago gestos en un espejo imaginario, cojo el teléfono, me meto en la cama, miro la agenda, menos números que ayer pero más que mañana, lo dejo en la mesita, me acuesto boca abajo, no me duermo, enciendo la luz, dónde carajo he puesto las zapatillas si las acabo de usar, me tumbo otra vez, miro al techo, veo sombras en el gotelé, me asusto, cierro los ojos, los abro, me muerdo un padrastro, me pongo de lado, me rasco la espalda, me pica más, sigo rascando, ahora todo le cuerpo, me restriego con la pared, me calma, me pongo boca arriba e imito a los ciclistas, me canso, abrazo la almohada, me agobia y la tiro, nada que no me duermo hoy tampoco.
kandereth descendi ad inferos
viernes 27 de enero de 2012
miércoles 21 de abril de 2010
LXII
No me queda aliento
como al preso sin ventana.
No es posible forzar al viento
ni a los impulsos del alma,
pero me gustaría cincelar mi mundo
ceñido, por principio, a la vida.
Y dar un paso sin estar muerto
como se corta la piedra,
lanzar un grito, hacer algo
para tener otra mañana.
Pero no tengo ni templo
ni aliento en la plegaria.
como al preso sin ventana.
No es posible forzar al viento
ni a los impulsos del alma,
pero me gustaría cincelar mi mundo
ceñido, por principio, a la vida.
Y dar un paso sin estar muerto
como se corta la piedra,
lanzar un grito, hacer algo
para tener otra mañana.
Pero no tengo ni templo
ni aliento en la plegaria.
viernes 2 de abril de 2010
XXIII
¿Por qué ya no me hablas de tus sueños?
Allá donde bogas, sirena,
en los paisajes eternos nunca vistos,
con un héroe que te ama infinito,
y las aventuras no tienen fin.
¿Tan lejos esta tu alma de la mia?
No sé si has luchado con dragones,
si te han perseguido brujas y fantasmas,
si la batalla se llevó a otro mundo tu alegría.
¿Te zafaste ya, amada, de tu atadura?
Y ahora que te toco estás tan lejos,
y el cuerpo es una vaina que te oculta
a los ojos de los hombres.
¿Acaso me perdí sin darme cuenta?
Y buscando entre cavernas
se me fue la esencia de las cosas
y la ignorancia me arropó tan suave.
Será que me deslumbró tu voz
y la ceguera me atormenta,
y cabalgo solo en la penumbra
hacia el sol de la ceguera...
Allá donde bogas, sirena,
en los paisajes eternos nunca vistos,
con un héroe que te ama infinito,
y las aventuras no tienen fin.
¿Tan lejos esta tu alma de la mia?
No sé si has luchado con dragones,
si te han perseguido brujas y fantasmas,
si la batalla se llevó a otro mundo tu alegría.
¿Te zafaste ya, amada, de tu atadura?
Y ahora que te toco estás tan lejos,
y el cuerpo es una vaina que te oculta
a los ojos de los hombres.
¿Acaso me perdí sin darme cuenta?
Y buscando entre cavernas
se me fue la esencia de las cosas
y la ignorancia me arropó tan suave.
Será que me deslumbró tu voz
y la ceguera me atormenta,
y cabalgo solo en la penumbra
hacia el sol de la ceguera...
martes 16 de marzo de 2010
En Si bemol
Si el mundo no se mueve ante nada, que baile al menos, que gire con su fuerza y empuje el viento nuestro pelo. Que los aromas de los mares nos den el rumbo para sostener el ritmo y aún en el sueño no perdamos el compás. Y a uno que se vaya que venga otro y la coreografía salga adelante.
Así la música nos borre el llanto como bálsamo estelar, que nos enseñe a amarlo todo desde su escala absoluta. Y tras una nota prosiga otra en una secuencia inacabada y no haya dudas. Que se lleve la palabra y nos la devuelva pura, sin que sea de nadie, y nuestro himno sea la vida.
Así la música nos borre el llanto como bálsamo estelar, que nos enseñe a amarlo todo desde su escala absoluta. Y tras una nota prosiga otra en una secuencia inacabada y no haya dudas. Que se lleve la palabra y nos la devuelva pura, sin que sea de nadie, y nuestro himno sea la vida.
martes 10 de febrero de 2009
Del fuego y celos del aire
Porque te quiero
desearia volver del revés
todas las piezas del reloj,
para decirte cosas que a nadie dije
y esperar tu aliento en mi hombro
como hacías antes.
No me gusta el vuelo largo
porque la altura me da miedo
pero querría flotar como aire
y susurrarte secretos viejos
en un trecho de tu viaje.
Fuego eras y fuego eres,
fuego en las alturas
que el recuerdo ata.
Y de las ascuas de los besos
dejaré las huellas en mi cara,
hasta que los años me lo borren
en el día sin retorno.
VALE.
desearia volver del revés
todas las piezas del reloj,
para decirte cosas que a nadie dije
y esperar tu aliento en mi hombro
como hacías antes.
No me gusta el vuelo largo
porque la altura me da miedo
pero querría flotar como aire
y susurrarte secretos viejos
en un trecho de tu viaje.
Fuego eras y fuego eres,
fuego en las alturas
que el recuerdo ata.
Y de las ascuas de los besos
dejaré las huellas en mi cara,
hasta que los años me lo borren
en el día sin retorno.
VALE.
jueves 29 de enero de 2009
XXXVII
Me he quedado sin misterios.
No tengo palabras en la boca.
Ni dinero en los bolsillos.
Pero regresaré, algún día,
con la sonrisa del que vuelve a casa.
Y dejaré aquí mi única riqueza.
La añoranza.
No tengo palabras en la boca.
Ni dinero en los bolsillos.
Pero regresaré, algún día,
con la sonrisa del que vuelve a casa.
Y dejaré aquí mi única riqueza.
La añoranza.
jueves 12 de junio de 2008
Credere non possum
Estoy parado que no detenido. Y a pesar de mi atención máxima, no entiendo las palabras ni los actos. Quizá por ello cuesta tanto encontrar tu sitio y es inmediato sentir que no estás completo todo el tiempo. Hay signos extraños que la gente traza por las ciudades, algunos bellos, otros deleznables y la mayoría, a todos los efectos, inapreciables.
Hay dulzura en el café amargo y lucha en las manos vencidas. Todo se mueve y cuesta comprender tantos cambios. Como es arriba es abajo. Sigo parado porque no sé hacia dónde dar el primer paso. No ha de ser la duda, sino el camino que no aparece. A veces lo dibujo serpenteando las magníficas cumbres o en milenarias llanuras sin límite alguno. Pero casi siempre es una garganta angosta y escarpada oculta entre el bosque espeso. Y no creo en la luz aunque me ciegue. Y quiero volverme al cielo y desmontarlo. Porque ya no me interesa el tiempo ni someterme a lo mensurable. ¡Quiero creer!
Hay dulzura en el café amargo y lucha en las manos vencidas. Todo se mueve y cuesta comprender tantos cambios. Como es arriba es abajo. Sigo parado porque no sé hacia dónde dar el primer paso. No ha de ser la duda, sino el camino que no aparece. A veces lo dibujo serpenteando las magníficas cumbres o en milenarias llanuras sin límite alguno. Pero casi siempre es una garganta angosta y escarpada oculta entre el bosque espeso. Y no creo en la luz aunque me ciegue. Y quiero volverme al cielo y desmontarlo. Porque ya no me interesa el tiempo ni someterme a lo mensurable. ¡Quiero creer!
miércoles 7 de mayo de 2008
Las huellas de sus pasos
Hay verbos más duros que otros. Hasta es posible que algunos de ellos sean insoportables cuando todo nos es adverso. Hay cosas importantes y otras que lo son mucho menos, aunque resulten inmediatas en su trato. Hay sacos vacíos y otros llenos, tal como hay sellos que te abren puertas o te las cierran. Y no hay búsqueda más retorcida que la que no tiene destino exacto. Y todos necesitamos de lo concreto para ponernos límites cómodos. No queremos dudas y vivimos de la verdad cercana. Pero todo es susceptible de modificaciones. Y las cosas cambian, así como la vida fluye. Y las personas también. Y los caprichos. Y no hay vida sin deseos, y sin deseo no hay nada. Todo es un laberinto con curvas y vaivenes, medios regresos, medias pérdidas y vueltas a empezar desde el punto x+n. Y así nos movemos entre lo voluble y lo fijado, buscando nuevas perspectivas para conseguir lo nuestro, y a veces, las cosas que dejamos atrás, no pueden con su peso, retenernos ante los impulsos nuevos, para hacer de la metamorfosis un renacer necesario y sagrado. Así perseguimos las pisadas de la intensidad divina.
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